LOS HOMBRES SENSATOS LIDERAN, LOS FUERTES LES SIGUEN
El general Pong Krell, temiendo que los milicianos traten de contraatacar, ordena que se establezcan protocolos de defensa en la base aérea que acaban de conquistar. Hecho esto se dirige a la torre de mando para recibir una holotransmisión de Obi-Wan en la que este le dice que sus tropas están siendo duramente castigados por misiles de largo alcance que les impiden progresar. Kenobi informa a su compañero que dichos misiles proceden de una nave de abastecimientos que los milicianos tienen en órbita y le confiesa que no pueden acabar con ella porque esta protegida por naves separatistas que los superan en número.
La transmisión finaliza, interferida por el enemigo y sin que Krell pueda entender las últimas palabras de Konobi, pero eso no impide que decida seguir avanzando hacia la capital. El general ordena a Rex que tenga a sus hombres listos para partir en 12 horas y aunque este intenta convencerlo de que no deberían hacer nada hasta no saber con detalle que quería decir el general Kenobi, Krell insiste en que su orden se cumpla.
Rex habla con sus hombres que están divididos en dos grupos, los que no cuestionan a Krell y los que creen que es un irresponsable que sacrifica sus vidas, y, tras confesarles que a él tampoco le gustan las órdenes les confiesa que no tiene ningún otro plan. Fives le dice que han conseguido craquear los códigos de los cazas que robaron al enemigo y cree que con ellos pueden acceder a la nave de suministros y destruirla. Rex cree que la idea de Fives es buena y se la plantea a Krell. El general rechaza el plan y le dice que sus hombres no son pilotos y que no saldrían con vida, añadiendo que necesita a todos y cada uno de ellos para el asalto a la capital y que no perderá a ninguno en "frívolas aventuras".
Rex regresa con sus hombres, les da las malas noticias y discute a solas con Fives, que no acepta las órdenes de su general. El capitán trata de hacerle ver que luchan por un sistema en el que seguir las normas y las órdenes es importante, pero Fives se marcha enojado diciendo que es incapaz de cumplir órdenes que sabe que son equivocadas y añadiendo que ni él ni sus compañeros son simples números.

Hardcase intenta cotrolar el caza en el interior del hangar
Hardcase, siguiendo las instrucciones de Fives, trata de hacerse con el manejo de uno de los cazas en el hangar, pero incapaz de hacerse con él termina disparando contra una de las paredes. Krell, al oír la explosión acude al hangar con Rex y cuando pide explicaciones sobre los sucedido Hardcase dice que el enemigo había dejado una bomba-trampa. Al general no parecen convencerle las explicaciones pero como Fives dice que son ciertas y Rex no hace ningún comentario se marcha sin imponer ningún castigo.
Anakin le contó a Fives cono, siendo un niño, destruyo una nave de control droide el sólo acabando con el reactor desde dentro y el clon, que pretende hacer lo mismo, convence a Hardcase y a Jesse para que le acompañen. Fives le dice a Rex lo que pretende y este le contesta que no puede ayudarles pero promete que no tratará de detenerlos de modo que los tres clones cogen los cazas y dejan la base.
Al enterarse de la partida de los cazas Krell habla con Rex que, para evitar problemas a sus tres compañeros, dice que les ordenó reconocer el terreno con los cazas para preparar la inminente marcha y el general, aunque duda de él, le responde que quiere un informe de la misión en cuanto regresen. Dogma y Tup, que han visto que tres de sus compañeros no están durmiendo en el barracón, tratan de hablar con Krell antes de que se marche, pero son interceptados por Rex que se lo impide.
Los tres cazas pilotados por los clones se encuentran con una inmensa batalla orbital, pero consiguen llegar hasta la nave de suministros y se infiltran en ella, donde pronto son descubiertos por los androides de batalla. Cuando el droide táctico que dirige la nave es informado de su presencia en el interior de esta ordena que activar los campos magnéticos que protegen el reactor principal.

Hardcase lanza la góndola de misiles contra el reactor
Los clones llegan hasta el reactor pero no pueden entrar en él ni consiguen eliminar el sello magnético con sus misiles. Hardcase hace aterrizar su caza y, tras desprender una de las góndolas de los misiles, se despide de sus amigos y la lleva hasta el reactor por una pequeña puerta auxiliar y allí la hace estallar manualmente.
El bravo clon muere en la explosión, que destruye completamente la nave de suministros, pero Jesse y Fives consiguen salir a tiempo. Los dos clones aterrizan en Umbara y nada más poner pie en tierra son interceptados por tres clones que los conducen, junto a Rex ante Krell. El general lejos de agradecerles su acción les dice que serán sometidos a un juicio marcial por desobedecer sus órdenes. Rex, en un intento por salvarlos, afirma ser el único responsable de la misión, pero Fives hace lo propio. Krell furioso afirma que tanto este último como Jesse serán juzgados y sufrirán las consecuencias de desobedecer sus órdenes.
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