1. DE COMPRAS CON AMIDALA

El vestuario de Amidala es un placer para las modistas y para los etnohistoriadores pues su riqueza de influencias es la excusa perfecta para hacer un extenso trabajo sobre algunas de las modas más espectaculares de todos los tiempos en nuestro mundo. De hecho, en SECRETOS DE YODA ya hemos ido desgranando algunas de esas influencias y, a continuación, vamos a intentar desgranar alguna más:

Decíamos en el correspondiente capítulo sobre moda de SECRETOS ORIENTALES (Cap. 5b) que, para Amidala, se habían recogido influencias de todas las culturas imperiales del mundo con miras a crear una imagen imponente para la reina. A esa imagen se unen los espectaculares edificios de la capital de Naboo, Theed que combinan la arquitectura renacentista italiana con la bizantina de Constantinopla (Estambul); y el hecho de que, en este planeta, los valores culturales priman sobre los valores guerreros, pues los consejeros de la reina son filósofos y expertos en diversas ramas del saber (Naboo estaría muy cerca de la soñada "República" de Platón).

Pues bien, hay una cultura imperial que no podía ser olvidada si se quería tener una idea completa de majestuosidad y esa era la cultura egipcia. Claro que la moda egipcia presenta enormes problemas si de espectacularidad estamos hablando: Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una cultura que se desarrolló en una zona desértica y donde los trajes no podían ser muy aparatosos. Sin ir más lejos, los agricultores y los pescadores egipcios solían trabajar desnudos y los niños también solían andar desnudos bajo el sol. La imagen que de la moda egipcia nos muestra el cine es una de las más ajustadas que se pueden encontrar porque tampoco hay mucho margen para la equivocación o la originalidad: faldas cortas, túnicas, mucha piel al descubierto para la mejor ventilación del cuerpo y en cuestión de colores, aunque se conocía la manera de teñir los tejidos, el refrescante y natural color blanco del algodón era el preferido. En resumen, si de moda espectacular estamos hablando, no podemos viajar a Egipto por ella. . . Pero si podemos ir por uno de los símbolos de los faraones: El tocado NEMES, con el que el faraón tapaba su cabeza y que era aguantado con una especie de corona de oro que en la parte delantera ostentaba una o varias cabezas de animales que representaban a dioses.

Amidala llevando su tocado NEMESLa esposa del faraón usando el suyo


En el caso de Amidala, su NEMES no es rayado como el que usaban los faraones sino de un liso color púrpura (hay que destacar que el color púrpura ha sido siempre símbolo de autoridad política y religiosa: Era usado, en exclusiva, por los emperadores romanos, los Papas y Napoleón Bonaparte), pero la tiara de oro que lleva en la frente y aguanta la tela, está completamente rayada, recordando tanto las rayas del NEMES egipcio como el plisado al que se sometía a los tejidos que iban a ser vestidos por los egipcios ricos. En el centro de la zona frontal de la tiara, Amidala, en vez de cabezas de animales, ostenta una especie de escudo que probablemente será el de Naboo (Es difícil de confirmar tal extremo, también puede ser algún símbolo con significación propia –y desconocida-).

El traje que acompaña a este tocado de muy probable inspiración egipcia es de clara inspiración medieval europea (Es muy probable que también ciertos elementos medievales estén incluidos en el diseño de nuestro particular NEMES, como esas tiras negras cruzadas que adornan las tiras de tela que caen por el pecho). Este traje de factura medievalista lo podemos ver reflejado en un tipo de vestido femenino usado por las mujeres cortesanas, ceñido al cuerpo y hecho de cuidadas telas. Podemos encontrárnoslo en muchas películas ambientadas en esas épocas.

Un poco egipcia y un mucho medieval


Y es curioso, pero tanto este traje (denominado "TRAJE LARGO DE VIAJE") como el otro traje que Amidala usa para sus desplazamientos son los de mayor influencia europea. En el caso del segundo, el autor ha podido ver dos trajes muy parecidos (sin las plumas que adornan la parte trasera de la cabeza, en ambos lados) que indicaban que pertenecían a las modas italianas del Renacimiento, por lo que podemos decir que hemos encontrado el lugar y el tiempo del que sale otro de los bellos trajes de Amidala.

El renacimiento italiano con un maquillaje oriental


Ya que nos hemos ido de Egipto para pasar a Europa, no sobrará que hagamos un pequeño comentario sobre el último traje que Amidala viste en la película y que es el otro que demuestra influencias europeas: En este caso, y para la victoria final, la reina viste un traje blanco muy en consonancia con el acto de paz y unión entre los Naboo y los Gungans que protagoniza. Este traje parece cargado de la imaginería de los cuentos de hadas europeos, y la reina, más que nunca representa con él el papel de la joven princesa/reina de los cuentos que han llenado la infancia de los niños y niñas occidentales durante varios siglos. Curiosamente, la contemplación de este traje hace que a la mente del autor le venga siempre la misma palabra: CISNE, con todas sus significaciones asociadas como EL LAGO DE LOS CISNES (Ballet de Tchaikowsky) o la ORDEN DEL CISNE (orden de caballería creada por Beatriz, duquesa de Cleveris en recuerdo del caballero que la ayudó a conservar su ducado cuando sus enemigos intentaron arrebatárselo). Aun así, hay que tener en cuenta que las plumas de nuestro CISNE, según la explicación de la LUCASFILMS, son realmente pétalos de una rara flor de Naboo.

Un cisne y una flor: Una belleza en estado puro