Han pasado diez años entre los acontecimientos de los Episodios I y II, pero solo han sido tres años de margen entre los estrenos de esas películas. Mientras que el público ve cómo una década ha moldeado a personajes que regresan, los artistas y animadores de la Industrial Light & Magic aplican tres años de avances a sus estrellas generadas por ordenador.
Un alienígena que se benefició de tal mejora fue Watto. Favorito del Director de Animación Rob Coleman, el regreso de Watto dio la oportunidad de mejorar la ya convincente interpretación vista en La amenaza fantasma.
"Finalmente quedé contento con lo que quedó apareciendo en el Episodio I, pero gran parte de ese proceso fue puro pánico por hacer que funcionase, dice. Con la experiencia del Episodio I, pudimos concentrarnos más en la interpretación, y hacer que los animadores pensasen en sí mismos como actores, y se metieran en las cabezas de los personajes".
Watto puede ser un comerciante sagaz, pero no es muy listo, y no ha aprendido gran cosa en diez años. "Su carácter es prácticamente el mismo", dice Coleman. "Lo que es encantador en la secuencia de Watto, es que tienes un momento en el que se da cuenta cuando está mirando a Anakin, y es una mirada que mantiene, y está pensando. Puedes verle pensando y sus ojos están oteando y es como si no pudiera creer que su cabeza le está diciendo que es Ánakin".
Ayudados por la rica interpretación vocal de Andrew Secombe -al que, curiosamente, Coleman nunca ha conocido, pese a haber trabajado tanto con su voz-, los animadores pudieron otorgar a la simple mente de Watto algo de sutileza. "Cuando se da cuenta de que es Ánakin, tiene ese momento de alegría. Entonces pasa, justo en la siguiente toma al 'hey, quizás puedas ayudarme con unos tipos que me deben mucha pasta'. Es como si volviera a las andadas, y Ánakin tiene que frenarle. Es una escena encantadora, me encanta cómo fue guionizada y creo que funciona muy bien", dice Coleman.
Superficialmente, Watto muestra las cicatrices fruto de un negocio algo turbio, y su aspecto desaliñado aún lo es más con el añadido de la descuidada barba. "Originalmente tenía un sombrero para La amenaza fantasma", pero George [Lucas] no lo quería y entonces [el Supervisor de Efectos Especiales] John Knoll le convenció para que lo tuviera en ésta. Hay un momento de nada, una interacción con él, así que el sombrero acaba siendo un objeto realmente apreciado por nosotros y para nuestro trabajo como animadores".
Otra sugerencia de Knoll que acabó apareciendo fue una pequeña nube de molestas moscas digitales. "Cuando me mostraron la primera toma, puesto que no lo había sugerido, y no me lo esperaba, me resultó hilarante", recuerda Coleman.
Otro desafío interesante vino de algo tan simple como los ángulos de cámara. Aunque es feo desde cualquier punto de vista, Watto tiene, de hecho, un lado más fotogénico, en el que se centraron principalmente en el Episodio I. "De hecho, quería que perdiese otro diente, porque se dé cuenta o no la gente, la mayor parte del tiempo en el Episodio I, Watto está de derecha a izquierda, así que mira hacia la izquierda de la pantalla. En la mayor parte del tiempo, si no en todas las tomas del Episodio II, está de izquierda a derecha. En la anterior película le quitamos dos dientes para poder ver más de su boca. En esta ocasión, estábamos en el lado con los dos grandes colmillos, así que estaba preocupado, cuando empezamos, sobre si podríamos leer sus expresiones faciales, pero al final ha funcionado muy bien".